Antes de discutir palabras ajenas, conviene recordar que el castellano —ese que se defiende con tanta pasión— es, en sí mismo, una mezcla paciente de mundos.
Antes de discutir palabras ajenas, conviene recordar que el castellano —ese que se defiende con tanta pasión— es, en sí mismo, una mezcla paciente de mundos.
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