El escándalo Epstein sigue rompiendo diques: la monarquía británica ofrece colaborar, Washington discute si hablar a puerta cerrada y Europa siente la onda expansiva. La pregunta no es quién sabía qué, sino quién prefiere que no se vea.
El escándalo Epstein sigue rompiendo diques: la monarquía británica ofrece colaborar, Washington discute si hablar a puerta cerrada y Europa siente la onda expansiva. La pregunta no es quién sabía qué, sino quién prefiere que no se vea.
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