Press "Enter" to skip to content

Gran Bretaña firma un acuerdo para desplegar tropas en Ucrania


Pacificación: una vieja política británica
© 2026 Editorial illustration by Guzzo Photos & Graphic Publications. All rights reserved

Gran Bretaña dio un paso de alto voltaje estratégico al firmar junto a Francia y Ucrania la llamada Declaración de París, que habilita el eventual despliegue de tropas europeas en territorio ucraniano para respaldar un futuro alto el fuego y disuadir una nueva ofensiva rusa. El acuerdo fue rubricado por Volodymyr Zelensky, Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer.

La iniciativa prevé la creación de una fuerza multinacional encabezada por Reino Unido y Francia, con “centros militares” en Ucrania destinados a facilitar el despliegue de tropas, la logística defensiva y tareas de reconstrucción. Se trata de un marco legal que permitiría operar sobre el terreno una vez alcanzado un cese de hostilidades.

El elemento novedoso es el respaldo explícito de Estados Unidos, que ofreció un “backstop” de seguridad: apoyo logístico, inteligencia y capacidades tecnológicas para proteger a las fuerzas europeas si el alto el fuego fuera vulnerado. Washington también se comprometió a liderar un sistema de vigilancia avanzada para monitorear eventuales violaciones.

Los líderes europeos calificaron el acuerdo como un giro “revolucionario”, en un contexto de fricciones transatlánticas marcadas por las recientes amenazas del presidente Donald Trump sobre Groenlandia y las dudas jurídicas en torno a la detención de Nicolás Maduro. Aun así, París fue escenario de una inusual conferencia conjunta entre mandatarios europeos y enviados clave de la Casa Blanca.

Entre esos enviados, Steven Witkoff y Jared Kushner subrayaron que las garantías de seguridad alcanzadas constituyen “un hito muy grande”, aunque advirtieron que no equivalen automáticamente a la paz. “La paz no sería posible sin avances como este”, admitieron, marcando una cautela que atraviesa todo el proceso.

El canciller alemán Friedrich Merz puso una nota de realismo al señalar que un alto el fuego podría tardar “seis semanas o seis meses” y que una paz “perfecta” es improbable. La arquitectura del acuerdo, sugirió, exigirá concesiones dolorosas y una vigilancia constante para evitar su colapso.

Desde Moscú, el silencio pesa más que las palabras. Vladimir Putin aún no ha aceptado ni el alto el fuego ni el plan de garantías, pese a que el último borrador incluiría incentivos de posguerra para Rusia junto con compromisos de seguridad para Kiev.

El diseño operativo contempla aviones europeos para vigilar los cielos ucranianos, una misión naval en el Mar Negro liderada por Turquía para desminar rutas clave y un ejército ucraniano de hasta 800.000 efectivos como principal elemento disuasorio. La vigilancia del alto el fuego quedaría en manos de un sistema continuo de drones, satélites y sensores, coordinado por Estados Unidos.

Con la Declaración de París, Europa ensaya un papel más directo en su frontera oriental. No garantiza el fin de la guerra, pero redefine las reglas del después: si el conflicto se congela, esta vez no será sin guardianes armados ni sin un reloj estratégico en marcha.

✍️ ©️2025  Cronista del Viejo Mapa – All Rights Reserved


©️2026 Guzzo Photos & Graphic Publications – All Rights Reserved – Copyright ©️ 2026 SalaStampa.eu, world press service – Guzzo Photos & Graphic Publications – Registro Editori e Stampatori n. 1441 Turin, Italy

error: Content is protected !!

* 79 *